La reciente actualización normativa SR 26-2 ha supuesto un cambio significativo en la gestión de riesgos de modelos dentro del sector financiero, sustituyendo el anterior marco SR 11-7 por un enfoque más basado en el riesgo y la materialidad. Sin embargo, un aspecto que ha generado debate es la exclusión explícita de la inteligencia artificial generativa y los agentes IA del ámbito formal de supervisión. Esto no significa que estas tecnologías queden al margen de los procesos regulados; al contrario, su influencia se extiende a tareas como la interpretación de normativas, el análisis de políticas o la redacción de comunicaciones relacionadas con decisiones crediticias. Aunque no participen directamente en la estimación de riesgos, sus resultados pueden condicionar el entorno de control, lo que obliga a las entidades financieras a diseñar marcos de gobernanza específicos. En este contexto, resulta esencial contar con un enfoque práctico que integre los principios de SR 26-2 sin necesidad de tratar a la IA generativa como un modelo tradicional. Desde una perspectiva técnica, las instituciones pueden beneficiarse de soluciones de inteligencia artificial para empresas que permitan auditar y documentar los flujos de trabajo donde interviene lenguaje natural. La implementación de agentes IA capaces de operar bajo reglas predefinidas y con registros de trazabilidad es un paso clave para alinear la innovación con las expectativas supervisoras. Q2BSTUDIO, como empresa de desarrollo de software y tecnología, ofrece software a medida y aplicaciones a medida que permiten construir plataformas de gobernanza adaptadas a estos requisitos. Además, la integración con servicios cloud AWS y Azure facilita el escalado y la seguridad de los procesos, mientras que las soluciones de ciberseguridad garantizan la protección de datos sensibles. Para monitorizar el impacto de la IA en el control interno, los servicios de inteligencia de negocio con Power BI ofrecen cuadros de mando que reflejan en tiempo real el cumplimiento normativo. En definitiva, la gobernanza de la IA generativa en finanzas no debe verse como un obstáculo, sino como una oportunidad para fortalecer la confianza y la transparencia, apoyándose en socios tecnológicos que entiendan tanto la regulación como la técnica.